IMPERATIVA DE DISEÑO 4: EL PRINCIPIO
DE PASTEUR
Cuando Louis Pasteur, el eminente químico y microbiólogo
francés, realizó su variadísima investigación,
su enfoque fue siempre la de resolver algún problema particular.
Tras haber descubierto que ciertas bacterias eran la causa de la fermentación,
se dio cuenta que también podían ser la causa de enfermedades
contagiosas. Pasteur dedicó su carrera tardía al desarrollo
de vacunas que han protegido a millones de personas de enfermedades múltiples.
Este enfoque a la investigación ha sido denominado inspiración-utilitaria.
Las pesquisas desinteresadas—la investigación libre de
intereses ulteriores—han sido siempre el sello de distinción
de la academia universitaria, y muchos de los avances en la investigación
que son la base de logros tecnológicos y científicos han
sido fruto del azar. Pero yo vislumbro una comunidad de investigadores
orientados también a un cierto propósito. La creación
de nuevos conocimientos conlleva prestigio, pero ¿son conocimientos
que pueden ser orientados hacia un propósito útil?
Los resultados sociales de la investigación no siempre son valorados
por una cultura académica que vislumbra el conocimiento como un
fin en sí mismo. Nosotros deseamos contribuir a nuestras disciplinas,
pero rara vez consideramos qué contribuciones hacemos más
ampliamente a nuestra sociedad. Como uno de los fundadores del Center
for Sciences, Policy, and Outcomes en Washington, D.C., el propósito
particular de nuestra investigación es uno de mis intereses académicos
particulares.
Una universidad de investigación está inherentemente comprometida
con el principio de que la enseñanza se lleva a cabo de una manera
más efectiva en un contexto que fomenta la creación de nuevos
conocimientos—la docencia y la investigación están
intrínsecamente vinculadas. Pero nuestra sofisticación científica,
técnica, artística, teórica y filosófica es
mucho muy superior al conocimiento de los efectos de nuestra investigación.
Lo que debemos empezar a hacer—y lo que nuestra actual cultura académica
a veces no considera—es el reconocer los efectos de nuestro trabajo
académico.
No es el papel de administradores universitarios el de cuestionar si
cualquier investigación en sí sirve para algún propósito
específico. Simplemente estoy diciendo que la cultura académica
debe ensanchar su punto de vista para considerar las implicaciones sociales
de investigaciones específicas, y lo que quisiera decir es que
en ASU intentaremos ser un ejemplo de esta postura.
Podría
citar muchos ejemplos de investigación inspirada por la utilidad,
pero como he aludido a Louis Pasteur y su trabajo de elaboración
de vacunas, voy a señalar cierta investigación que se está
llevando a cabo en nuestro departamento de biología botánica.
Los investigadores que encabezan este proyecto se han dado cuenta que
la pobreza y los límites de las tecnologías de distribución
previenen la vacunación de una gran parte de la población
mundial. Nuestro equipo de investigadores está desarrollando mecanismos
para la distribución de vacunas de hepatitis B, viruela, y otras
bacterias epidémicas a través de jitomates modificados genéticamente.
Esta es una aplicación científica que logrará un
alto impacto social en pocos años. Llamo a este enfoque de la investigación
académica uno inspirado por la utilidad.
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