UNA NUEVA UNIVERSIDAD ESTADOUNIDENSE: EL NUEVO MODELO DE ORO

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Michael Crow talking with a student at the College of Public Programs

CONCLUSIÓN: EL NUEVO ESTÁNDAR DE ORO

Hace unos momentos hablé de las quince universidades estadounidenses más distinguidas, instituciones de tal envergadura que hasta este día, cada universidad del país se mide a sí misma según sus estándares. Dije que estas universidades representan el estándar de oro, pero un estándar de oro del pasado. El nuevo estándar de oro será representado por una universidad que sea inclusiva, no exclusiva, una universidad que esté comprometida con su comunidad, una universidad que se involucre directamente con los retos de su entorno cultural, socioeconómico y geográfico, y que conforme sus iniciativas de investigación con mira a sus efectos sociales.

Mientras vemos hacia el futuro de este siglo aún nuevo, nos damos cuenta que el mundo es más complejo y que podemos hablar con menos convicción de lo que pensábamos era posible en el pasado. Hace cincuenta años, aquellas personas involucradas en las instituciones académicas gozaban de un optimismo exuberante, y las posibilidades de la ciencia, la tecnología y el arte parecían no tener límite. Hoy en día empezamos a sospechar que nuestra empresa académica tiene consecuencias inesperadas. Ya no glorificamos inequívocamente las ciencias y la tecnología, o nuestro propio paradigma cultural—aún la hegemonía de la razón está en tela de juicio.

Pero ¿en qué otro lugar más que en las universidades es posible involucrarse en tal autorreflexión, aunque esta auto-evaluación no nos lleve a una conclusión simple?

¿ Dónde más se le otorga el respeto que les es debido a la duda, al escepticismo y a la inseguridad? En este sentido, poco ha cambiado desde que el Cardenal Henry Newman escribió en 1872: Una verdadera universidad es “un sitio donde se estimula la investigación, donde los descubrimientos son verificados y perfeccionados, y la aspereza se vuelve inocua, y el error es expuesto por el choque de una mente con otra, y de un conocimiento con otro”.

Pienso que debemos luchar en transformarnos en una universidad verdadera, no un lugar para pocos, sino una fuerza para muchos. Mucho está en juego. Nuestro éxito afectará el destino de la región. Pero si tenemos éxito, si logramos crear una verdadera comunidad académica en todo el sentido de la palabra, entonces quizá podamos lograr tener una mayor influencia de lo que esperábamos.

Ha sido un privilegio estar vinculado con tres instituciones de investigación a lo largo de mi carrera profesional: Iowa State University, una gran institución pública; Columbia University, una institución privada selecta; y ahora, Arizona State University. Aquí en ASU, planeo tomar lo mejor de la gran institución pública y lo mejor de la institución privada selecta, y crear una nueva universidad estadounidense que ofrecerá nuevas posibilidades institucionales.

Pero no puedo hacer esto por mí mismo. Les pido que se unan a mí en la tarea de crear la nueva universidad estadounidense—la universidad que establecerá el nuevo estándar de oro. Les pido que se unan a mí en la tarea de construir Arizona State University.  

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