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POR QUÉ
LOS MODELOS EXISTENTES NO SON
APROPIADOS PARA ARIZONA EN EL SIGLO VEINTIUNO
El panorama cultural de Arizona: una herencia cultural de la frontera
El Oeste estadounidense siempre ha sido un sitio donde el exaltado individualismo
de nuestra cultura nacional ha recibido su más resonante expresión
–en ningún sitio más que en Arizona. Este es el Oeste
–el Suroeste—un amplio bastidor de belleza natural impactante,
un amplio paisaje que siempre ha atraído individuos con una tendencia
independiente, y continúa esta tradición hasta nuestros
días.
Cuando la Treceava Legislatura Territorial estableció una escuela
normal en Tempe en 1885, el Territorio de Arizona epitomizó la
frontera en nuestra conciencia nacional. Más de un cuarto de siglo
pasaría antes de que el Territorio de Arizona se transformara en
el último de los 48 estados continentales en adherirse a la unión.
Ya que el estado es joven y sus ciudades no están ceñidas
al peso de la tradición, y de muchas maneras, el estado asemeja
una pintura inacabada, Arizona aún representa la frontera –la
frontera social, cultural y política. Sus ciudades e instituciones
no están limitadas por el peso de la tradición ya que aún
están en proceso de ser creadas.
En el siglo diecinueve, el Territorio de Arizona representaba la frontera
para los estadounidenses que atravesaban el continente, pero por innumerables
siglos había sido la tierra de gentes indígenas, y aún
lo sigue siendo hoy día. La población nativo-americana en
Arizona es una de las más diversas y vibrantes de la nación.
En el siglo dieciséis, los españoles fueron los primeros
europeos en transformar esta tierra de culturas antiguas y altamente exitosas—la
tierra que se volvería México--; dado que la población
hispana de nuestro estado está aumentando más rápidamente
que cualquier segmento de la sociedad, es claro que Arizona mantiene sus
vínculos con las nuevas importantes culturas latinoamericanas.
La convicción que los Estados Unidos es un crisol de fusión
étnica y cultural ha sido una convicción irrefutable para
generaciones de estadounidenses. Pero el gradual proceso de asimilación
que ha llevado tanto a pueblos indígenas y a generaciones de inmigrantes
a la participación en la cultura mayoritaria estadounidense, ha
sido cuestionado. Nos estamos transformando en una nación sin ningún
paradigma cultural dominante, una nación aún en proceso
de desarrollar una cultura singularmente estadounidense. Este es un proceso
que, tal vez, nunca llegue a completarse. Se ha dicho que los Estados
Unidos son un mosaico, no un crisol cultural. Son mucho, mucho más
ricos por aquella complejidad cultural, una complejidad que la universidad
debe incorporar, una complejidad que la universidad debe comprender, representar
en la enseñanza, y utilizar para generar nuevas perspectivas e
ideas.
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